Actualmente, tenemos dos niveles de confirmación : uno para jóvenes mayores de 18 años y otro para jóvenes entre 14 y 18 años. Los objetivos para ambos son los mismos : ayudar a los jóvenes a que vivan su bautismo ; esto es, para que Dios los envíe a su servicio en el mundo. En este sentido, tanto los que enseñamos como los que participan en los cursos de confirmación tenemos algo que aprender y algo que enseñar. El proceso de enseñanza - aprendizaje en la fe está entre la dádiva de Dios y en la respuesta nuestra. Dios es dador y consagrador de la fe. Los pastores y colaboradores no podemos enseñar la fe ni obligar al joven a vivirla. Lo que sí podemos hacer es dar testimonio de nuestra fe y ayudarlos en su vivencia de fe.

Queremos ayudar al joven a que perciba que la persona está en constante proceso de cambio, renovando constantemente sus ideas y sus valores. Así, en cada nueva etapa, la persona debe renovar su testimonio de fe y su compromiso de vida con Dios y con el Mundo. Para ello, los jóvenes son estimulados a que se confronten con la acción de Dios en la historia, con la Palabra de Dios escrita en la Biblia y con los escritos confesionales de la Iglesia Luterana ; Los jóvenes son desafiados a reflexionar en su contenido y a practicarlo.

Creemos que el proceso de enseñanza - aprendizaje de la fe es , como otros momentos, un proceso de vivencias de fe, de experimentar a Dios y de descubrir lo que la Palabra de Dios nos quiere decir frente a nuestra realidad concreta de nuestra vida. No deseamos que los cursos de confirmación sean un tiempo de adoctrinamiento, sino de convivencia y de reflexión comunitarias acerca del testimonio diario del cristiano en el mundo. Es cierto que estamos ligados aún a criterios racionalistas que piden "instruir" en una doctrina más que vivir el evangelio ; sin embargo, nosotros queremos que la enseñanza para la confirmación sea un espacio de reflexión y discusión de la relación entre fe y vida.

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