El acompañamiento pastoral le ocupa al pastor más o menos el 60 % de su tiempo. Llamamos acompañamiento pastoral a lo que en un lenguaje más especializado se designa como poiménica y en un lenguaje más vernáculo se llama Cura de Almas (Seelsorge).
A esta actividad recurren las personas cuando pasan momentos de crisis existenciales, tales como el duelo o un revés económico, por ejemplo, que son percibidos como circunstancias que les cambiarán totalmente su existencia a ellos y sus familiares; también acuden al acompañamiento pastoral cuando tienen a la vista una situación de tránsito en su vida, por ejemplo, el matrimonio, y quieren trabajar para estar seguros que el paso que darán es el correcto para ellos, o , simplemente, porque van a bautizar a un hijo; A veces la enfermedad también es vivida como una situación límite y desean ser acompañados en su devenir; en fin, motivos hay muchos que llevan a cuestionar las vivencias y en los que se necesita mirar e interpretar la vida desde la óptica de la fe.
Aprovechando que el pastor también tiene formación clínica en Terapia de Parejas y en Terapia Familiar, atiende a parejas o familias que sufren por los sistemas de comunicación que han establecido. Esta actividad ha sido pensada como una prestación de servicio de la comunidad a toda la ciudad; está abierta a todas las personas que busquen ayuda y que no estén en condiciones de pagar en centros especializados.